Elisa Larrain Real Estate

El efecto Copenhague para humanizar a las ciudades

El coche ha sometido al ciudadano a una tiranía de consumo, aislamiento y polución desde el siglo pasado, haciendo que la arquitectura y el urbanismo de las ciudades modernas, esté basado en su utilización. Tráfico infernal, sobrepeso, polución ambiental, son algunos de los males que canjeamos cada día por la solución de: más lejos/más rápido. Pero, a qué costo. 

Los habitantes de las principales ciudades del mundo están atrapados en una especie de Síndrome de Estocolmo, donde aman desplazarse en el causante de sus males: el automóvil.

Por qué es tan difícil restarle lugar al coche, para obtener espacios urbanos más humanos, y sustentables. Tal vez porque nos han hecho creer que el automóvil es la mejor solución. Pero en la práctica se ha visto que no es así. Además del transporte público, la mejor opción para paliar muchos de los males que aquejan a las ciudades modernas, es un descubrimiento conocido por todos, con más de dos siglos a sus espaldas, que garantiza bajo coste de mantenimiento, polución cero y que contribuye al mantenimiento de la salud de sus usuarios, y no es otra que la tracción humana a dos ruedas, mejor conocida como la bicicleta.

Pero con la composición y el urbanismo actual de las metrópolis, se hace casi imposible e incluso peligroso, tomar la bicicleta y salir a rodar en un espacio lleno de automóviles y conductores sin conciencia sobre la importancia de compartir el espacio vial.

Por ello antes de saltar al asfalto, es necesario estudiar el urbanismo, tomando como ejemplo a otra capital europea, Copenhague. La ciudad nórdica es, junto a Amsterdam, el lugar con mayores desplazamientos diarios en bicicleta, casi un millón y medio al día, suficientes para darle la vuelta al planeta más de una treintena de veces. 

Pero qué es el efecto Copenhague. Esta visión de futuro la obtuvo Mikael Colville-Andersen hace quince años, mientras tomaba fotografías a los ciclistas en una intersección de la capital danesa. La imagen de una dama desplazándose por la ciclovía, vestida para ir a la oficina, revolucionó la internet, pues rompía el paradigma de que para andar en bicicleta era necesario vestir licras y ropa deportiva. 

El éxito de esta imagen, hizo que Mikel pensara en replicar el ejemplo de Copenhague a otras latitudes, lo que cristalizó primero con un blog y luego en lo que se convirtió en los pininos del proyecto “Copenhagenize”.

Este proyecto se ha traducido en un libro y en una empresa social, que ha ayudado a avanzar hacia lugares más amigables para los ciclistas, a más de veinte ciudades alrededor del mundo. 

Según el mismo Colville-Andersen comenta que el éxito de su proyecto no está basado en la ecología y cuidado del ambiente, sino que tiene un mensaje más pragmático:  “Es inútil intentar convencer a la gente de que suba a la bici para salvar el planeta. Lo mejor es hacerles ver que es el sistema más efectivo y el que más beneficios reporta a la salud y al bolsillo. Así es como se ha avanzado en Copenhague: las batallas ecologistas quedaron atrás, lo que ahora priman son los datos. Cada kilómetro en bici le supone un ahorro de 24 céntimos a la economía local y de un euro en gastos de salud”.

Por supuesto es necesario la voluntad política para ofrecer no solo alternativas, sino el presupuesto requerido para transformar a las ciudades en lugares más amigables con los ciclistas.

En España, por ejemplo se puede hacer mucho más, según palabras del mismo creador y asesor de Copenhagenize: “Madrid sigue siendo un auténtico agujero negro en Europa. Sevilla, que saltó del 0 al 7% de uso de la bicicleta en tiempo récord, no ha seguido avanzando como era de esperar. Hasta Barcelona, que llevó la delantera, ha cometido errores como meter la bici por los bulevares quitando espacio al peatón”. La capital catalana, lleva la delantera entre las ciudades españolas, está entre las 20 primeras del mundo, y es una de las asesoradas por  Colville-Andersen.

Copenhagenize, sigue las premisas del arquitecto danés Jan Gehl, autor de “ciudades para la gente”, que aboga por un urbanismo de dimensión más humana, y por cuyas ideas revolucionarias en la década de los 60, Copenhague dejó de seguir el camino de otras grandes ciudades y tomó la ruta para lograr que en la actualidad sea una capital viva, segura, sostenible y saludable, abierta para pasearla ya sea a pie o en bicicleta.

Mikel Colville-Andersen, es otra de las 100 voces por la salud del planeta que puedes encontrar en el libro Eco-heroes.

Fuente y fotos: https://elcorreodelsol.com/articulo/el-efecto-copenhague

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Con más de dos décadas en el mundo inmobiliario, soy una apasionada de las innovaciones en arquitectura que aportan sostenibilidad. Quiero contribuir a crear una nueva forma de pensamiento, que aumente la empatía por proyectos inmobiliarios, que sean más amables con el medio ambiente, y tengan por objetivo la mejoría de la calidad de vida de sus futuros habitantes. 

Elisa

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