Elisa Larrain Real Estate

Azul turquesa, el color de Formentera

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La isla feliz en el Mediterráneo

Fuente y fotos: https://www.formentera.es , Elisa Larrain

La isla de Formentera es un paraíso puro, poco masificado y con una esencia hippie que se respira en el aire. Soy fanática de esta isla que parece estar alejada de todo el mundo. A través de mis fotos,  vas a descubrir rincones que harán que pierdas definitivamente la cabeza por esta isla feliz.

Formentera, una de las joyas mediterránea que compone el archipiélago balear, es una pequeña isla de apenas 83,2 Km² de extensión, es un paraíso puro, poco masificado y con una esencia hippy que se respira en el aire. Sus muchos atractivos han atraído a integrantes de grupos tan famosos como Pink Floyd o Led Zeppelin. Incluso Bob Dylan, es un fanático de esta isla que parece estar alejada de todo el mundo.

Para acceder a Formentera y disfrutar de sus muchas playas y calas, es necesario cruzar en barco los casi 3 kilómetros (2 millas náuticas) que la separan de Ibiza, junto a la cual conforma las Islas Pitiusas. Su peculiar forma y geografía plana, ofrecen una amplia extensión de costa.

Aunque posee arterías viales que la cruzan de este a oeste, la mejor forma de conocerla es en bicicleta, para poder admirar sus riquezas naturales transitando por sus rutas verdes. De esa forma, se puede realmente apreciar la esencia mediterránea de su interior rural, sus mercados de artesanía o la cocina tradicional de la zona.

A penas nos acercamos a Formentera, se siente el aire de vida tranquila y apacible que la convierten en el lugar ideal para pasar las vacaciones. Pasear por los pueblos de Sant Francesc, La Savina, Sant Ferran, Es Pujols, Es Caló y El Pilar de la Mola, es un excelente plan para recrearse con actividades como mercados, cines, exposiciones, o festivales gastronómicos, organizadas en la temporada alta, que va desde mayo a octubre, hacen inolvidable a esta pequeña isla, que ofrece un sin fin de entretenimiento.

Su clima tranquilo, de inviernos templados, y veranos secos, la hacen perfecta para pasar cualquier temporada a lo largo del año. Además, su peculiar vegetación ofrece zonas dunares, con paisajes de bosques de pino y sabina, que le dan una personalidad particular a la isla.

Una particularidad de Formentera es su gastronomía, la conocida slow food, derivada de su forma de vida tradicional y su aislada ubicación en medio del mediterráneo, hacen que esté elaborada en casi su totalidad por productos autóctonos, que derivan del mar y de la agricultura de secano. De allí surgen recetas tradicionales como la ensalada payesa, Frit de polp, Sofrit pagès de carne y patatas, Calamars a la bruta fritos en su tinta, o el Bullit de Peix un guisado de pescado con patatas, todo puedes ser acompañados de un buen vino de la tierra. Pero una buena comida no puede finalizar sin un rico postre, como el Flaó, un pastel de queso fresco con hierbabuena, les Orelletes con un toque dulce anisado, o la Greixonera, un extraordinario pudin de ensaimada que hace chuparse los dedos. Todos estos platos, hacen que también evoque a esta isla feliz desde los gratos recuerdos que me dejaron en el paladar.

Además la isla es un espacio perfecto para los amantes de la observación de aves, pues en ella se concentra una gran biodiversidad. En fin, perderse en los paisajes de Formentera, enmarcados por el turquesa del mar, o pasar un día bañados por sus aguas transparentes, la convierten en una de mis vacaciones favoritas. Yo fui muy feliz en Formentera, espero volver a visitarla pronto, por eso quiero compartir todas las maravillas de esta increíble isla.

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