Para él que no conoce la historia de Gaudí.

PIN


Barcelona, España, Hospital de la Santa Cruz, 10 de junio de 1926. A sus 73 años, acaba de fallecer *Antonio Gaudí*, arquitecto español, máximo representante del Modernismo y uno de los principales pioneros de las vanguardias artísticas del siglo XX.


Tres días atrás, a las 6:05 de la tarde, cuando se disponía a cruzar la Gran Vía de las Cortes Catalanas en la intersección entre las calles Bailén y Girona, apoyado en su bastón con taco de goma y entregado a sus ensoñaciones artísticas, cruza la calle pausadamente… Un tranvía que cubre el trayecto de la línea 30 le atropella y el artista recibe un terrible impacto en las costillas y la sien. Herido de gravedad, queda tendido en el suelo inconsciente. Sus ropas gastadas, abrochadas con imperdibles en lugar de botones y las polvorientas zapatillas que cubren sus pies envueltos en tiras de tela, le dan una pobre apariencia por lo que nadie lo reconoció; en ese momento creyeron que era sólo otro hombre sin hogar que no portaba documentación alguna. La policía intervino, llevándolo al hospital para pobres donde, demasiado tarde, es reconocido por el capellán de la Sagrada Familia.


Era un hombre un poco excéntrico, no le gustaban los zapatos nuevos por lo que siempre los estrenaba su hermano; era vegetariano, profundamente religioso y desafortunado en el amor; no se casó nunca. Carecía de vida personal real y se dedicó plenamente a sus obras.

LA PEDRERA


El amor a Catalunya, al Arte, al trabajo bien hecho y a los pobres, eran para Gaudí ámbitos y maneras de vivir la fraternidad universal. No se ocupó de la religión hasta los cuarenta años, cuando, en una decisión madura y autónoma, con pleno conocimiento de las alternativas, escogió las Bienaventuranzas de Jesús: buen ejemplo, castidad, sencillez, amor a los enemigos, limosna, oración, ayuno, pobreza, prioridad de las obras sobre las palabras y abandono en la Providencia. Después, diría de sí mismo, refiriéndose a su experiencia anterior: *“El hombre sin religión es un disminuido espiritual, un hombre mutilado”*. Gaudí no llegó a “Bienaventurados los mansos”, pues no consiguió dominar su mal genio.
Ocho de sus obras han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Entre ellas destacan el templo de la Sagrada Familia, el Parque Güell, la casa Batlló y la casa Milá, más conocida como La Pedrera, todas ellas en Barcelona.


Pasó 40 años de su vida construyendo la Sagrada Familia, que hasta el día de hoy sigue sin terminarse. Cuando a Gaudí le preguntaban, con impaciencia, cuándo se terminaría, él respondía: «Mi amo no tiene prisa…». La candidatura a su canonización está siendo estudiada por cardenales y teólogos, dentro de la Congregación de las Causas de los Santos. Si votan a favor, será presentada ante el papa Francisco y si éste da un veredicto positivo, Gaudí sería llamado «venerable».


De él: *«El lenguaje es la expresión exacta del pensamiento y esta solo se consigue con la lengua propia, que lo hace de un modo perfecto».*
_(Tomado de aquí y de allá, por Suzan Sezille)._

Casa Batlló

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